Wednesday, November 23, 2016

El hombre de la armadura.

No había conocido persona más noble y de gran corazón, pero al mismo tiempo tan fría, es tan grande su armadura para el amor, que ni el amor mismo pudo romperla. 

Teniendo todo para crear amor se negó a sí mismo la posibilidad de hacerlo, negando la fuente de donde proviene. Y es que la contradicción era evidente pues no hubo persona que no la percibiera así. Querer a alguien y dejarla ir, lo intangible que todos logramos ver menos tú.

Sin embargo, toda elección tiene consecuencias y ha llegado la hora de volar. Sin miedo, en libertad, con plena seguridad y confianza que puedo hacerlo muy bien.

Se quedaron miles de lágrimas, sentimientos encontrados, muchas preguntas sin respuesta, silencios, pretextos, razones infantiles, que diste por hecho que me creí. Quizá pensabas que verme sonreír era que no había pasado nada, cuando pasaba todo.

Agradecida al mismo tiempo por sostenerme, contenerme, cuidarme, quererme a tu manera, cobijarme y enseñarme para estar preparada para el vuelo.

No hay alguien externo que pueda quebrar tu barrera más que tú mismo, pues una vez más has dejado ir un tesoro, ¿cuántos más dejarás ir?. No soy yo quien perdió, pues aprendí en el camino el valor y el amor que me tengo, y que por lo tanto merezco. No soy yo quien se quedó con el hubiera, pues siempre puse mi corazón al 100% dispuesto a todo. No te debo nada pues siempre lo tuviste todo de mí y con esto me quedo.

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