Friday, April 14, 2017

El otro yo en el espejo de la fortaleza.

Abrir los ojos, recordar que un día más se asoma pero algo dentro de ti no quiere amanecer, ni abrir los ojos, ni despertar, menos ver la realidad. Se vuelve un debate en la cama entre levantarte o no. Finalmente lo haces, pero no ha pasado ni la primera hora del día cuando se escurren las lágrimas sin pedir permiso, sin avisar, sólo brotan así como el agua que encuentra su cauce. Entonces es ahí cuando sabes que todo está mal contigo, que por mucho esfuerzo que pones estás quebrada y la fortaleza que todos ven... hoy es debilidad y fragilidad de un ser humano.

No hace mucho recibí muchos mensajes de admiración, hasta cierto punto de porras, de que sí puedo con la situación en curso. Hubo un lado de mí que sintió bien al recibirlos,  mi otro yo contestaba en pensamiento si supieras que no soy tan fuerte, si conocieras mi debilidad. 

Nada fácil vivir a diario una enfermedad de un ser querido, el cual depende totalmente de ti. Ya lo había vivido con mi madre 9 años atrás, pero entonces éramos 3 personas más los agregados, mucha gente alrededor ayudando y sin embargo, hubo un punto en el que perdí la noción y yo sólo sentía una especie de pesadilla. Cuando esas rutinas de hospitales, agujas, sangre, etc., le ganan al amor que sientes por tu ser querido, cuando penetran en el día a día en lo más profundo de tu ser, cuando te despojan de todo, yo creo que es algo como alucinar, no sé, aún no logro describirlo del todo. Pierdes el sentido de la realidad, a veces parece un sueño.

Y hoy lo vuelvo a vivir con mi padre, sólo que 9 años después estoy sola con él. No hay nadie más en el día a día. Y ahí donde ven una mirada fuerte, del otro lado de esa fortaleza estoy yo casi sin fuerzas, cargando una silla de ruedas cuando se requiere salir, luchando con ella para meterla en mi carro, mentando madres, sin contar las mil vueltas de trámites en el Imss, tratando de calmar mi propia alma. Las noches y carreras a urgencias. Un año sin parar de lo más fuerte, sin contar los 9 años transcurridos de una u otra cosa, pero los últimos 365 días se han vuelto sumamente pesados. He dejado de lado mi negocio, trabajos, amigos, amigas, salidas, etc. 

Entonces se vuelve una lucha interna no sólo de medicamentos, de atender algunas cosas básicas de alguien enfermo, sino también de saber lidiar con la frustración del trabajo, del cansancio, de la monotonía y la tristeza.

Mi otro yo no es el que todos ven, es lo que hay detrás, es el verdadero ser humano frágil, que aún le falta mucho para ser alguien como lo ven por fuera, es aquella mujer que permite ser el barro para el alfarero, que su espíritu pase por el fuego día con día para ser moldeado. Pero ese fuego duele, quema y arde. 

Sólo el amor sostiene en todos los sentidos, el amor entre familia, el amor de tu pareja, el amor que le tengo a mi papá cuando lo veo peor de frágil que yo, vulnerable y que no haya alguna otra mano para que se sostenga o le pase agua, medicinas, etc. Ahí donde las fibras más finas del alma son tocadas se derrama la fortaleza en ti y sacas fuerzas de la nada para seguir en pie y pasarle ese vaso de agua. Tenderle la mano para que se levante y estar al pendiente aunque duermas, porque en el fondo estás en constante estado de alerta y por lo tanto, no descansas al cien por ciento.

Trato de comprender desde todos los puntos de vista, religioso, esotérico, de los cursos y talleres que he tomado, que si no has superado algo se vuelve a repetir la historia, que si Dios interviene para algo, que dependiendo la actitud se supera tal o cual cosa. Mil preguntas sin respuesta aún, sólo pienso que como la mía hay mil historias unas más pesadas que otras. Que finalmente un día todo pasará, pero que largos se vuelven los minutos, los meses, cuando también tu tiempo sientes que se va, que los días no pasan en vano, que llega otro cumpleaños y tu vida está de alguna forma detenida. Que no puedes ir y venir a tu antojo, que alguien espera por ti pero te sientes estática.

Y sabes que toda esa gente que envió sus comentarios dicen la verdad sobre ti, cuando te secas las lágrimas y continúas haciendo las cosas, la toalla aún no la tiras, cuando pasan las horas y aún tienes esperanza de retomar tu negocio, cuando cierras los ojos y piensas en aquél viaje que siempre has soñado en ganarte, que aún faltan lugares por conocer y esta vez no vas sola. Cuando recuerdas todas las visualizaciones que hiciste hace un par de años, donde te veías acompañada de tu propia familia, donde estabas en un hotel hermoso en una montaña con tu pareja y alguien a lo lejos te gritaba mamá. Es ahí cuando sabes que efectivamente eres el espejo de la fortaleza, porque aún hay sueños por cumplir y no los dejarás ir tan fácilmente. Es cuando volteas al cielo y le pides a Dios la oportunidad de poder hacer tu propia vida.

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